Me detesto dijo , tanto o casi tanto como me amo , sintió que aquel cantante lanzaba sus letras para su dolida decepción.
Su voz que a veces adoraba , ahora eran puñaladas ,y sus deseos , que crearon los mios , ahora eran necedades que disparaba su rencor.
Pensé que por asesinar la ingenuidad había condena , rogué que si así era , la suya fuera perpetua.
Y por años guarde el cuaderno , guarde su aroma , guarde el sonido de aquel silencio entre los dos.
Nunca , pero nunca mas volvió , y no fue un castigo , si algo fue , fue un designio , fue bendición.
Cayeron sobre mis brazos , pesados lazos de eterna unión , que se rompieron , se deshicieron porque en el tiempo se disuelve todo , como el azúcar entre la boca , como las nubes que finalizan en chaparron.
No fueron menos largas las horas en que rogaba que su perdón me llevara a la eterna redención, ni menos largas son desde entonces , mas el olvido gana al perdón.
Perdón de que ? me pregunto , si en este mundo hay algo imperfecto , eso es un sentimiento que los poetas llaman amor.
No es nada mas que un cuento , no es despedida si no hubo adiós , es solamente el reflejo de alguna sombra que por las noches me desespero.
